Algo está regular...

En ocasiones, lo que nos lleva a consultar no es un problema concreto en un área concreta, sino más bien la sensación de que algo no va bien o no es como debería ser.

Este aparente inconformismo, en realidad, suele destapar todo lo contrario: conductas, relaciones, entendimientos o situaciones que no son propias de nuestra naturaleza y, sin embargo, hemos acabado asumiendo o aceptando como algo normal o algo que “debe ser”, bien sea por mecanismo de defensa o porque cuando surgió nuestra atención estaba más centrada en otras cosas.

Esto lo he observado muy a menudo a través de diferentes consultas en las que pocas veces se ha reconocido de esta forma. Suele ser más fácil para la mente achacar la causa en algo o alguien externo: problemas con la familia, con la familia política o con el entorno más próximo.

No estoy diciendo que no puedan haber conflictos familiares o sociales, claro que sí, pero normalmente estos entrañan un “yo no estoy en mi lugar y es lo que realmente me cabrea o preocupa”. Por esto considero importante revisar la actitud de una para consigo mismo cuando el motivo de consulta está vinculado con desavenencias con el entorno.

¿Es realmente el otro el origen del conflicto o lo que te está haciendo sentir mal es tu forma de relacionarte contigo?

En otras ocasiones, esta falta de motivación, apatía, desgana o sensación de “me falta algo” sí es consciente.

Esto puede deberse a múltiples causas: desde “he conseguido lo que quiero y no estoy acostumbrada a no tener presión por lograr algo” hasta “me aburro” pasando por “hay un aspecto en mí o en mi vida que no estoy poniendo en marcha”.

Sea como sea, podemos revisar el origen de este “algo está regular” o “me falta algo”, si es una sensación subjetiva o si es un indicativo de “tienes que moverte en…” y trabajar con esa incomodidad para descubrir cuál es su potencial oculto.

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